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Higiene en nuestros kits de maquillaje

En la voz de
Patricia Maciel, maquilladora profesional
27.02.2020
Hace un par de meses fui a una masterclass de un maquillista “internacional”, el cual me erizó la piel, pero no por su talento, sino por lo sucio que tenía su kit. Francamente no sé cómo lo dejaron entrar al país, sus brochas eran un riesgo sanitario para México. Y es que es de terror ver cómo tantos maquillistas respetan tan poco a sus clientes, modelos y a su propio kit. La falta de higiene puede tener consecuencias muy graves.
En julio del año pasado, la experiencia de una mujer de Austin llamada Katie Wright se volvió viral, y no por razones positivas. Katie fue contagiada por una bacteria que al principio ocasionó lo que parecía ser un barro, pero en pocas horas se extendió a gran parte de su rostro, hinchándolo, y poniendo en riesgo su vida. Una visita a la sala de emergencias y $4,200 dólares después, la afectada compartió la causa de su infección: Usar un spooly sucio en sus cejas.
La modelo Anthea Page en 2016 se contagió con staphylococcus aureus tras haber sido maquillada con brochas sucias para una pasarela. La australiana Jo Gilchrist, acabó en silla de ruedas también por una enfermedad que contrajo al tomar prestada la brocha de corrector usada de una amiga. La infección dañó su espina. No puede caminar. Pudo haber sido incluso peor, si la infección llega a su cerebro. Y así, basta googlear un poco para encontrar más casos por el estilo. No se trata de ser alarmistas; se trata de hacer conciencia que tenemos la salud de nuestros clientes en nuestras manos.
En México, a diferencia de otros países, no hay ningún órgano que regule la actividad de los maquillistas, y es un tanto alarmante la ausencia de prácticas higiénicas entre los llamados profesionales del maquillaje en nuestro país. Más de una vez he escuchado un “no pasa nada” en la voz de mis colegas que no desinfectan y que utilizan los mismos aplicadores en TODOS sus clientes, sobre todo labiales líquidos, glosses y mascaras de pestañas. Si no somos capaces de tomar agua del vaso de un desconocido, ¿qué te hace pensar que un cliente quiere en sus labios un aplicador de labial que ha pasado por 20 bocas antes?
Afectaciones como conjuntivitis y fuegos son muy comunes en cualquier persona, y no siempre son visibles. A veces son condiciones latentes y que no se han desarrollado, y que si uso productos contaminados, puedo pasarlas a un cliente con un sistema inmune débil y provocarles una infección. Si te interesa tener una práctica más higiénica y ser más profesional, te recomiendo las siguientes medidas:
1. Limpia tus brochas después de cada uso. Y límpialas a profundidad. Lo mejor es lavarlas con agua y jabón. Una excelente opción de jabón es el jabón de Árbol del Té (tiene propiedades bactericidas) de la marca Dr. Bronner, que se consigue en tiendas especializadas en productos naturistas u orgánicos. Para una limpieza rápida y de emergencia, puedes utilizar limpiadores de secado rápido como Parian Spirit, Cinema Secrets, Cristina Cuellar o Bobbi Brown.
2. Usa alcohol isopropílico para desinfectar tus productos. Los productos en polvo como sombras y rubores se pueden rociar de este alcohol sin ningún problema. Igual úsalo en paletas, espátulas, rizadores, pinzas, tijeras, etc. Lo puedes comprar en lugares como la Farmacia París o en la Droguería Cosmopolita. Te recomiendo echarlo en un spray y siempre traerlo en tu maleta.
 
 
3. Utiliza paletas de metal. Las paletas de acrílico tienden a rallarse y pueden guardar bacterias en los surcos. Es mejor utilizar de metal inoxidable y puedes conseguirlas en tiendas especializadas como el Globo Bambalinas o Artist City. MAC y otras marcas también las ofrecen.
4. Invierte en desechables. Utiliza aplicadores desechables para mascara, glosses y labiales. NUNCA utilices el aplicador que tiene el producto. Vuelve a leer la oración anterior. Y nunca vuelvas a meter el desechable al producto. Si necesitas más producto, usa uno nuevo.
5. Siempre utiliza una espátula para tomar producto en crema o en gel (bases, sombras en crema, delineador en gel, rubores, correctores, etc). Y limpia la espátula antes de tomar otro producto. Las espátulas puedes conseguirlas muy económicas en cualquier depósito dental.
6. Sácale punta a los lápices y rocíalos con alcohol isopropílico entre cliente y cliente. Y limpia el sacapuntas.
 
7. No olvides siempre traer limpiador en gel para limpiarte las manos antes de ponerte a trabajar. En cualquier supermercado o farmacias encuentras tamaños de viaje muy prácticos para traer en el kit. 
Y por amor de Dios, nunca le soples a nada!! ni a las brochas ni a las pestañas para secar el pegamento (por cierto la humedad de tu boca no ayuda nadita a que se seque el producto, sólo le pasas tus bacterias).