fbpx
Soy nuevo Olvidé mi contraseña

Lorena Pérez, maquilladora y CEO de TMC

Lorena Pérez, maquilladora y CEO de TMC

Lorena Pérez es sin duda una de las mujeres más fuertes y preparadas de la industria de la belleza. Tuvo el valor de dejar una carrera exitosa en derecho para perseguir su sueño como maquillista logrando el éxito con  su academia The Makeup Center y manejando la distribución de diversas marcas como Atelier y Kryolan en México. Además, es alguien que valora muchísimo el trabajo en equipo y hasta en tiempos difíciles como la actual pandemia protege y mantiene la fidelidad con sus alumnos, profesores, colegas y amigos. Tuvimos la oportunidad de visitarla en las instalaciones de TMC en la ciudad de México y tenemos en exclusiva una entrevista para ustedes: 

¿Cuál fue tu primer contacto con el maquillaje? 

Mi primer contacto fue cuando era chiquitita. Mi mamá me ponía a maquillarla cada vez que salía, ahora sí que como Dios me daba a entender, pero se hizo como una costumbre, siempre me pedía que la maquillara y la arreglara. Yo soy de Torreón, pero estudié en Monterrey la Licenciatura de Derecho. Terminando la carrera, me quedé 11 años trabajando como abogada en Monterrey, posteriormente hice una Maestría en Derecho Fiscal y me vine a trabajar a la Procuraduría Fiscal en la CDMX. Era un trabajo súper estresante, pero lo que hacía para relajarme era maquillar a mis compañeras de trabajo. El maquillaje era una manera de liberar todo mi estrés. 

Encontrando la solución al estrés que tenía en el trabajo, tomé un curso de Reiki en donde me di cuenta que lo que más me apasionaba era el maquillaje. En ese momento presenté mi renuncia y decidí que sería maquillista. 

¿Tuviste alguna formación o estudiaste en algún lugar para prepararte como maquillista? 

Sí, después de que renuncié, me fui a Los Ángeles para estudiar en Studio Makeup Academy en Sunset Boulevard. Ésta era una escuela muy chiquita que estaba dentro de los estudios Sunset Gower y sus instalaciones eran como un camerino donde entrabas al mundo del maquillaje ya que veías a todos los actores y las grabaciones que estaban sucediendo en el estudio. Además, tenía compañeros como Joseph Dosh, maquillista de Givenchy a nivel mundial, que compartían su trayectoria y realmente completaron mi experiencia en la academia. 

¿Cuándo regresaste a México cómo arrancaste tu carrera como maquillista? 

Regresé a Torreón, ya que no sabía qué hacer y no tenía un sueldo fijo, pero ahí fue donde comencé a estructurar algo que nació creando maquillaje social para mis amigas y donde empecé a crecer mi red de trabajo. Sin embargo, cuando empecé a ver que el trabajo de maquillaje era en fines de semana, yo que estaba acostumbrada a trabajar 13/14 horas diarias como abogada,  necesitaba cubrir mi tiempo entre semana con algo más. 

Era frustrante no ocupar mi tiempo y con esa inquietud comencé a dar cursos de automaquillaje y eventualmente me traje la distribución de Dermatisse de Monterrey a Torreón. Iba salón por salón a vender, esto es algo que nunca lo había hecho antes y no fue fácil, especialmente porque venía con una carrera de derecho donde ya tenía mucho terreno recorrido, pero cuando realmente tienes un sueño, dices “No me importa.” y le trabajas. 

¿Cómo fue la transición para prepararte y llegar a la ciudad de México? 

Tocando de puerta en puerta en Torreón me enseñó mucho y poco a poco comencé a crear una relación con esta red de salones. Empecé dándoles cursos a los equipos de los salones y me di cuenta que integrando todo lo que hacía (los maquillajes sociales los fines de semana, los cursos de automaquillaje entre semana, etc…)  podía crecer más y conocer mejor mi plan, porque al final mi meta era regresar a la ciudad de México. 

¿Cómo arrancaste en la ciudad de México? 

Cuando llegué a México entré a IDIP donde di algunos cursos, también daba cursos en mi casa, hasta que una vez encontré un local en la calle de Durango en la Roma Norte y abrí la escuela con una amiga. 

Después de tres meses me separé de mi socia y estaba preocupada porque toda la presión de la renta y la organización iba a caer en mí, pero cuando tienes una meta trabajas día y noche. Sí tuve que regresar a trabajar un rato como abogada para cubrir todos los gastos y poder atender el negocio, pero mi meta era muy clara: yo quería ser maquillista.  

Entré a trabajar como maquillista para la serie Lucky Ladies donde me abrió las puertas a otro mundo y aprendí muchísimo. La cosa es que trabajar en series, especialmente en un reality, es estar ahí todo el día y esperar y esperar. En esos tiempos de espera yo mandaba mensajes y cotizaciones a los salones y a las marcas para seguir avanzando con el proyecto de TMC y cada lunes teníamos cursos de temas como “Diseño de Ceja” o cosas muy básicas. Aquí ya me había traído la distribución de Make Up Atelier Paris a CDMX y la escuela estaba creciendo muchísimo, hasta que junto con Gaby Fitz (mi mano derecha) encontré mi local actual. Ahí ya nos pudimos expandir y crecer más como escuela. Posteriormente abrimos Metepec (que ahorita la cerramos), las dos escuelas de Monterrey y Puebla. 

¿Qué personas fueron esenciales en tu equipo para el desarrollo y crecimiento de TMC?  

Gaby Fitz quien entró a un curso que hice para mamás solteras y siempre estuvo dispuesta y lista para ayudarme. Ella hoy es la directora de la escuela aquí en la ciudad de México y creo que es una de las mujeres más dedicadas que conozco. Otra persona fue Yessenia Nájera quien está encargada de todas las ventas y del seguimiento con los alumnos. También Laura Pérez, mi hermana, me ha dado todo el apoyo para seguir adelante. Laura nos ayudó a hacer todos los trámites para ser parte del programa “Conocer” de la SEP y conseguir las certificaciones en “Diseño de Maquillaje Profesional” y en “Maquillaje para Medios Masivos de Comunicación” para la escuela. 

¿Cómo te afectó la pandemia y cómo te ayudó a agarrar más fuerza? 

La pandemia nos vino a mover todo, pero también fue una forma para darnos cuenta con quién queríamos trabajar y a quién teníamos que dejar. Ha sido un momento para reforzar, para fortalecer y para soltar. Ha sido un tiempo muy difícil porque a final de cuentas cuando empezó la pandemia yo tenía claro que no iba a dejar a mi equipo, no iba a correr a nadie, pero tenía que ver cómo reestructurar y adaptarme a lo que estaba sucediendo. 

Los primeros meses no cobramos nada y ya después que empezamos a ver que esto iba para largo, reestructuramos todo en la escuela, cambiamos los planes de estudios y los temarios. No es lo mismo una clase a distancia que una clase presencial, había que encontrar la manera para que el programa fuera informativo, pero también interactivo de manera digital. 

¿Cómo funciona tu programa actualmente? 

El programa maneja la parte básica como las técnicas, rostros, el visajismo, la morfología, todo colorimetría, pero conforme van avanzando presentamos áreas del maquillaje más específicas.

El maquillaje es tan generoso que me gusta enseñar todo el abanico, puedes desarrollar algo en Editorial, Publicidad, Pasarelas, Social, enfocarte en Maquillaje de Novias o Quinceañeras. Las posibilidades son enormes y lo que se me hace importante es que en cada área entiendan qué es lo que van a hacer para que sepan qué es lo que necesitan aprender.  Además, de manera paralela ayudamos a los alumnos a que descubran su verdadero talento para desarrollarlos por completo. 

¿Qué crees que es lo más importante que alguien debe hacer como maquillista?

Lo más importante como maquillista es el PLUS que das. Ese PLUS es tu servicio al cliente al 200%. Si voy a dar un curso de automaquillaje, no me cuesta trabajo darle seguimiento y preguntar cómo va mi alumno. Igual con una novia, demostrar atención e interés por lo que quiere que hagamos. Hay dinero de por medio que nos va a costar y que también tienes que valorar. La formalidad y esta relación es lo más importante. 

¿Algo que le recomiendas a alguien que está empezando su carrera como maquillista? 

 Ya sea que vendas productos, cursos o tu servicio como maquillista, todo esto es una venta. Hay que quitarnos la pena de salir a vender. Empieza ofreciendo los cursos a tu círculo más cercano y poco a poco continuarás creciendo y armando tu red de clientes y seguidores. Hay que hacer las cosas bien y tener la preparación correcta para armar tu negocio, estructurarlo y quitarte esa pena que te está bloqueando y creando inseguridad.

¿Cómo creas un balance para una carrera como la tuya en la que eres CEO de una escuela, distribuidora de varias marcas y maquillista? 

No hay, simplemente creo que desde un inicio definí muy bien hacia dónde quería ir yo. 

Realmente soy una persona workaholic y siempre estoy pensando en qué puedo mejorar para mi negocio. Nunca he sentido que pierdo el día trabajando. Realmente The Makeup Center es mi hijo al que le pongo orden, reglas, disciplina al negocio y al final es mi todo. Todo se puede siempre y cuando te organices y lo estructures. En mi persona no creo que exista un balance, porque mi balance es mi trabajo. 

¿Un mensaje para todos los que buscan abundancia y tener éxito?

¡Hagan equipo! Solo no se llega lejos, hagan alianzas, compartan y busquen compartir. Pon límites teniendo muy claro cómo quieres que sea tu negocio, especialmente para encontrar abundancia. Mientras tu intención esté en dar, ayudar a crecer a la gente y poderles dar un poco de eso que tu has recibido, no hay manera que te vaya mal.  Hay que ser muy agradecidos y si se te cierra una puerta, voltéate a otro lado porque se te pueden abrir otras 30 puertas más

otros artistas