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El balance entre Renée Zellweger y Judy Garland está en el maquillaje

Noticias
Daniela Sánchez
24.03.2020

Jeremy Woodhead encuentra el balance entre Renée Zellweger y Judy Garland para lograr una transformación que lo llevó a la nominación de un Oscar por su trabajo en la película Judy. A pesar del éxito, éste fue un proceso de prueba y error donde junto con su equipo, el diseñador de cabello y maquillaje, comenzó el desarrollo del personaje tres meses antes de la producción, impulsado por la presión de lograr la estética del gran ícono a la perfección.

Es importante considerar el factor de la actuación cuando se está diseñando un maquillaje. Si la actriz o el actor va a moverse más o si sudará durante su actuación son cosas que hay que considerar a la hora de crear un makeup, especialmente en cine. No quieres que en el momento de grabación la toma se vea afectada por el maquillaje.

“No puedes equivocarte”, dice Woodhead, hablando en el Hotel Soho en Londres con el periódico L.A Times. “Quiero decir, es muy fácil equivocarse: todos estarán familiarizados con la iconografía de Judy Garland o de Renée Zellweger, por lo que tienes a la mitad del público buscando una cosa y la otra mitad buscando otra. Se trata de encontrar un término medio que convierta uno en el otro.

“Fue un largo proceso de elaboración de lo que funciona con lo que ella quiere hacer con su actuación y cómo quiere mover su rostro. Todo tenía que estar equilibrado para que uno no fuera el factor dominante, todo se convirtió en un todo “.

En lugar del truco de la cosmética digital, Jeremy Woodhead optó por un enfoque de “menos es más” utilizando maquillaje y magia dental para transformar a la actriz en la leyenda de la pantalla.

Aplicando lo más mínimo, el diseñador utilizó una prótesis de nariz, dientes postizos y lentes de contacto marrones, además de una peluca marrón, que se bajó ligeramente sobre la frente de Zellweger. Hubo efectos adicionales, como  maquillaje para lograr el efecto de ojos hundidos, además del delineador negro que estaba manchado a propósito para lograr un ahumado más real que pareciera como si el personaje se lo hubiera hecho a sí misma.  

Zellweger utilizaba unos retenedores dentales que no sólo alterarían la forma de sus dientes para que coincidieran con los de Garland, si no que también modificarían la forma en que se asentaba su mandíbula.  Platicando con The Hollywood Reporter, Woodhead explica cómo el trabajo dental fue el más complicado porque en 1968 los dientes de Garland eran “bastante retorcidos”. Él explica: “Si hubiéramos sido absolutamente precisos, habría sido muy molesto”. Zellweger necesitaba usar los dientes no sólo para actuar si no también para cantar.

“Renée tenía un par de dientes con los que podía ensayar. Pasó varias semanas con estos dientes y cuando llegamos a filmar, estaba completamente acostumbrada a usarlos, por lo que no se lo impidió”.

“Era un sueño trabajar con ella”, dice Woodhead sobre Zellweger. “Ella siempre [llegó] con una sonrisa, y todos recibieron un abrazo … Espero que de alguna manera mis pequeñas adiciones hayan ayudado a su desempeño”.

Sin duda el resultado de pensar “menos es más” nos recuerda lo importante que es crear un balance en el maquillaje.